miércoles, 14 de octubre de 2009

Entrante en mi vida, un día cualquiera
secastes las gotas de sangre de mis ojos
sellastes mi boca con cien mil besos
quisistes dejarme muda y al final lo lograstes.
robastes la luna, las estrellas y el mar.
me despertartes con un dulce aroma con el
cantar de un grillo y con toda la habitación
llena de mariposas que repoloteaban
hasta posarse en mi rosto y alguna en mi boca.
me jurastes el amor eterno, y un día desaparecistes
como el mar cuando baja la marea, como los grillos
como el vuelo de las mariposas que deciden hacer feliz
hacer a otra musa, como tú.
te fuiste, como tus palabras como tus promesas
como el amanecer, decidi morir ser dueña de la noche para
olvidar que existia el día.

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