viernes, 27 de noviembre de 2009

Me conocistes de media noche, en bar a punto de cerrar.
el cruce de mis piernas se apoyaban en un taburete.
mientras que el estaba en la barra, dando una calada.
nuestras miradas se aliaron en una noche de soledad.
era un chico inocente, sus pensamientos eran puros.
atrevida, insunuada, mala hasta la medula...........
son dos corazones que se aliaron en una noche de
diciembre.


martes, 17 de noviembre de 2009


Escapista
Veo la punta roja lanza, lengua filosa, de un día desprevenido, de mi ausencia, de tu astucia, del sendero que acorrala cicatrices del pasado (del presente silenciado) espejismos renegridos, triángulos circulares (circulantes) bajo el fuego de la lluvia desperdigada en silencio. Cautelosa con las horas (los segundos asesinos), repaso por el cuerpo aquella pared caída de golpe, de un golpe extraño, venida abajo en un trecho por un sueño frío, enhiesto, oculto sobre los ojos de una mano equivocada. Escapando de los ruidos del silencio depravado. Escurriendo, lentamente, pañuelos invisibles de dedos desmenuzados (sin carne, ni sangre) perdidos en penumbras (hasta hoy desconocidas) acechados por demiurgos, escondidos y sin sombra. No quiero perderme más en esta tierra sin cables; no quiero encontrarme más en la cima de la nada. Escapista que escapaba del escape indiferente de las sombras. Escapista entre los lazos, azul de página en blanco, retazos de telas rotas... Algún paraíso de cadenas rotas me espera en un cero, menos cero, nuevo. Veo las puntas rojas, lanza, lengua filosa, de un día desprevenido, de mis ojos, de mis hojas.

Si los huesos pesan menos convertidos en escombros, matemos al ya difunto jardín detrás de la casa. Desfigura aquel sillón donde reposé despierta; recuerda que ya estoy muerta si sus garras van al fuego. Matemos la luz primero, acuchíllame en penumbras. Destrona reinos perdidos que no quepan en la tumba. Mata lentamente el brillo que iluminaba mis ojos. Dosifiquemos exactas las porciones del veneno; y enterrémonos desnudos (quizás la tierra haga duelo).

Observo el espejo donde ayer soñe con verme, y encuentro mis ojos flotando sin mar. Traté de buscar entre cenizas de letras aquella palabra que se me cayó, cuando de mi boca abierta se perdió ese beso, que no era el final, pero hoy terminó. Escúchate hablar y mírame a los ojos. No puede creer que ese iris vacío, haya sido el dueño se tu alma algún día. Sé que hubo un sol en la punta de un día, sé bien que esa noche no quise dormir; y sé que ésta esquela de lágrima y rimmel, son las cicatrices de tu piel en mí. Escúchate hablar, sin mirarme a los ojos. No puedo sostener tu voz ya con mis dedos. No quiero buscar más debajo de la almohada, la mano que nunca estuvo del otro lado. La fría mortaja de sábana azul, envuelve los restos. Tal vez fue en un sueño que estuve dormida, lo hora precisa en que me contaste, con huellas perversas, que fue esa caricia la que, sin dudarlo, dibujo tu adiós.

Hoy. No sé, quizás, hoy me equivoque. También puede ser que un infinito diferente dibuje entre las nubes la hostilidad temprana del inminente mañana que presiona como estaca las noches que el viento arranca de algún paisaje demente. Quizás hoy no pueda verte y agonice con tenerte, entre sábanas de seda de la muerte, entre vivas pasiones emergentes. No sé, pero hoy te encuentro tan cercanamente lejos, que es imposible imaginar una distancia que en ordenadas ilusiones se asemeje a la humedad de tus besos cual bosquejo de aquellas frases disueltas en palabras, que por sinceras que sean, son macabras. Hoy. No sé, quizás, hoy esté en lo cierto. También puede ser que un reloj entorpecido, escriba en el desierto dolorosa travesía, marcada por muchos huesos de tristeza encadenada a aquellos atardeceres de nostalgia enamorada. Y quizás hoy no halle un futuro incierto, entre tantos laberintos sin salida, en una tierra en medio de dos infiernos, entre contradicción de risas y lamentos. No sé, pero hoy me siento tan llenamente vacía, que es imposible imaginar alguna arista, que me pueda penetrar sin que desista, sobre traición de exactitud desconocida, bajo mentiras moribundas sin sentido, ante gemidos que aceleran mis latidos. No sé, hoy debo estar tan desubicada, que tal vez estuve aquí toda la vida. Quizás, hoy sea simplemente, un ayer más de los futuros mañanas, que en un sueño eterno se quedara, con la vaguedad de un horizonte distinto. Pero, quedándome con el cruel instinto que se hace guía de mi brutalidad, puedo decir que Hoy me hallo en el camino; de rumbo errante, pues eso es un destino.

jueves, 12 de noviembre de 2009

la noche fria

La calle estaba apagada, apenas se veia nada , el frío helaba mi rostro y mis manos ,que agitaba con suavidad, vaivenes enfurecidos movian mi pelo sin piedad.El cielo, negro azabache y la luna blanco resplandor que cegaba mi mirada, que cegaba mi cara. Mis piernas se deeslizaban sinuosas al son de la noche ,como corcheas negras en un pengrama sin final.Espesa niebla que nubla el orizonte, que niebla mi mirada.la calle estaba vacia, una gota golpeo levemente en mi cara , comenzo a chispear, el cielo estaba llorando, la gota recorrio mi mejilla como si fuera fruto de mi mirada,y al mismo tiempo tenía ganas de derramar una lagrima.

martes, 10 de noviembre de 2009

He dejado a un lado las falsas kimeras, que solo me hacían vagar por el mundo de los sueños.
He dejado de caminar a altas horas de la noche, en busca de un bar abierto de madrugada.
He dejado de reeleer una y otra vez, las cartas que una vez me enviastes y que hoy condeno a la hoguera de los sueños perdidos.
He dejado de inalar ese humo que m hacia reflexionar en tardes junto a la chimenea, en las que mi alma gritaba tu nombre.
He dejado abierta la puerta de la carcel de mi alma, para que pueda volar y ser libre por fin.
He dejado de mirar al suelo, y pisar un paso firme alla por donde paso.
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Murciélagos a la anochecer.

Murciélagos a la anochecer.

La joven desnuda

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