
Hay estaba sentada, en su escritorio, con su hermosa mesa de roble y sus suaves cortinas de seda, Ana, junto a la ventana.
Su suave pelo sedoso, caía sobre sus hombros húmedos,el conjunto de su cuerpo , se cubría con una toalla blanca.
Frente a la ventana ,su mente divagaba, sus pensamientos volaban, las palabras que salían de su boca, quedaban grabadas en un fino papel, que escribía con la estilográfica que le había regala su madre por su cumpleaños.
Semanas antes a este suceso , Ana, conoció a un chico, magnifico de nombre Jonh, de cuerpo atlético, y mente soñadora, como ella.
Ambos se conocieón por casualidad en el balso de sam, un bar que se frecuenta por la noche, fue casi como un flechazo, sin conocerse, empezarón a hablar, se dierón dos besos, se sonrierón, el vaiven de la gente les permitió rozarse para treinta minutos más tarde besarse.
Todos sus encuentros, eran en la terraza de sant mont, en paris, donde ambos residian.
Magnificas tardes, que pasaban junto a la chimenea de aquella terraza,tardes de invierno, en las que sus palabras se unían al unisono, sin embargo, Ana era la que más hablaba, por momentos se quedaba cortada, pensando que el tan solo la escuchaba, mientras miraba sus suaves cabello, al son de la música.
Ana, era una muchacha, habladora, pero sus más reconditos sentimientos, nunca los desvelaba, estos quedaban guardados en los recovevos de su corazón , a la espera de encontrar la llave que pudiera sacarlos, mientras Jhon, se mostraba como un joven conservador,optimista,emprendedor, luchador, observador, detallista, magnifico en pocas palabras.
Ana era una joven hermosa,de media edad, mientras que él ya era más mayor, la edad no les importo en el amor y cada vez sus encuentros se hacían más casuales.



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